Cervezas Artesanales

Siempre he preferido tomar cerveza, el whisky la verdad nunca me ha llamado la atención ni por el sabor ni por “darme taco” -como hay muchos !-, la neta, lo mío, lo mío, es la cerveza, soy chelero pues, Carta Blanca en un principio, Sol después, Dos Equis y de algunos años para acá Tecate Light han sido mis preferencias y si por alguna razón tengo que tomar alguna marca de Estados Unidos normalmente es Bud Light o Michelob Ultra.

Reconozco que aún con el boom que hay de las cervezas artesanales yo no volteaba a verlas ni tenía siquiera curiosidad por probarlas, para qué, si yo estaba muy a gusto los fines de semana asando carne con mi latita de Tecate light en la mano; no fue sino hasta que unos amigos iniciaron un negocio de importación y venta de cerveza y me regalaron unas botellas de las cervezas que empezaron a distribuir que di el paso al mundo de las microcervecerías, de la llamada cerveza artesanal y de las diferentes marcas de cervezas importadas que hay en el mercado, tratando de entender los tipos de producto, los grados de alcohol, los colores y los aromas.

No voy a presumir que ya tengo un paladar súper-educado, hasta ahora para mí sigue siendo cuestión de gustos, de las que he probado obvio que algunas me han gustado más que otras, unas las he vuelto o las volveré a comprar y otras de plano ya no lo voy a hacer; estoy en un interesantísimo proceso de prueba y error, el mismo que me llevó a probar la deliciosa Guinness Draught con la cuál aprendí que la cerveza debe tomarse en vaso o en tarro y que debe llevar su capa de espuma, confieso que ya soy fan de Guinness.

Para el intercambio de regalos de navidad de la oficina, quién me regaló -que por cierto tiene el mismo gusto e inquietud que yo por conocer más de cervezas- incluyó en mi regalo cuatro cervezas diferentes, dos Mexicanas (Rosita Alvirez y Bocanegra) una de Bélgica (Leffe) y una de Singapur (Tiger), para no herir susceptibilidades sólo voy a decir que la mayoría me gustó.

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El pasado día de San Valentín, mi Domadora (así llamo cariñosamente a mi divina esposa), me regaló una caja de la cerveza artesanal Mexicana Finísima, de la que sólo puedo decir una cosa, Exquisita !

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En fin, ya entré a éste maravilloso mundo de las cervezas no comerciales e importadas, de aquí en adelante se trata de probar y aprender, no digo que ya no voy a consumir las marcas de las macrocerveceras Mexicanas, pero de lo que sí estoy seguro es que ya no las veré igual que antes.

 

 

 

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